A la espera de un hombre solitario, que comprenda tus heridas, que sane cada brote, que te cuente de la esperanza, de las aventuras próximas, tan solo un poco de ti bastaría para llenar mi mal de amor, mi mal de miseria, mi mal de vivir, mi mal de existir.
Corriendo hacia ti me doy cuenta que cada vez te alejas más, estás a 50 cm de mi cuerpo pero a miles de kilómetros de mi alma, ¿por qué no te puedo alcanzar?, es mi destino tormentoso tan terco que cada paso que doy retrocedo hacia mi misma. Hacia la miseria de existir, hacia el diluvio de mi silencio, hacia el nerviosismo por verte una vez más sonreír, que cada palabra tuya hacia mí retumbe cien mil veces hasta sanar cada herida provocada por mi dura existencia.
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