cursando el camino cuesta arriba de mi mente
me desbordo entre las paredes que absorben mi alma
los días son años de dolor condensado
donde intento entender una y otra vez mi razón
y encuentro razones que hacen que valga la pena
sin embargo, es cansador buscarlas cada vez
antes poseía una coraza que irradiaba bienestar
me daba seguridad y sentía que era difícil de romper
me pregunto de donde venía y por qué la perdí
¿será que lo que se aprende en compañía de alguien,
se pierde en cuanto ese tipo de relación acaba?
si es por esa razón, ¿Cómo puedo rescatar cada aprendizaje,
cada fortaleza y enseñanza que trae cursar la vida,
sin que afecte la inexorable ruptura de las relaciones?
todo está en constante cambio y por ello,
mi ser se ha criado en la plasticidad
es la única manera en que puedo vivir
a tal punto que debo preguntarme quién soy constantemente
tan constante como los cambios de la tierra
y entre eso que está mutando siempre,
se encuentra lo imperecedero, un sentimiento inmortal
y ahí los veo a ustedes, ¿Qué es lo que no cambia en mí?
quizás simplemente sean las memorias
los sentimientos que guardé
y en momentos como ahora, cuando versan mis dedos
me recuerdan que alguna vez me sentí de esta misma manera
un momento en que se revientan las paredes que me contienen
y no necesito la coraza para que me proteja, pues soy yo misma, en constante cambio como yo misma