jueves, 21 de mayo de 2015

marzo-abril-mayo1/2

Cuánto tiempo pensé que mi camino era aquel, que mi destino era estudiar medicina. Desde pequeña siempre quise ser médico y ya a los 16 años, con una visión muy acotada, pensaba que la oncología era lo que llenaría mi ansiosa alma. A partir de lo anterior fue que comencé a estudiar pues el sistema para acceder a la educación superior exigía un promedio de notas casi perfecto, a tal extremo que el deseo de tener actividades recreativas o tan solo perderte en tus pensamientos e ideales sería casi nulo. Fue así como con el promedio de notas con el que egresé de la educación media me imposibilitó entrar directamente a medicina en la universidad de chile, lo que yo tanto ansiaba. Finalmente entré a bachillerato en la universidad de chile para posteriormente estudiar medicina, esto en un caso sumamente idealista pues solo hay 17 cupos de 400 personas, que son las que entran a este programa.
Pero bueno, en los dos meses y medio que llevo cursando en esta pseudo carrera me he dado cuenta del tipo de gente que anhela entrar a medicina o a ingeniería, son una vasta tropa de básicos que creen que teniendo los conocimientos otorgados por la institución tienen el derecho a ver a los demás, con peor rendimiento, de una forma soberbia y arribista. Siendo un tanto autorreferente -como siempre- quiero mencionar que las veces que más he aprendido cosas ha sido cuando no estudio, prefiero descubrir, interpretar, analizar, que meter en mi cabeza algo que otra persona descubrió, interpretó y analizó, independiente de la temática.
Además tengo el valor de decir que yo mujer de 18 años quería medicina por el hecho de que, para mí, me otorgaría el máximo conocimiento alcanzable, o sea deseaba estudiar aquello por el estatus y el prestigio de la carrera, pues ahora que lo pienso no me gustaría interferir en el karma de las personas a partir de una practica tradicional en la cual el paciente no aprende de sus errores, de sus reprimendas, de su vivir. Es por esto que prefiero la medicina alternativa en donde el paciente se concientiza de la conexión entre su malestar y sus acciones.
A partir de todo esto creo que el rumbo que debo tomar en esta vida es en torno a la antropología o a la ingeniería en recursos naturales y renovables, desearía hacer tantas cosas, descubrir todos mis aspectos, mis facetas, todo de mí y, aunque no tenga nada que ver, enamorarme, no de la forma simple en que te atraen ciertos aspectos de una persona sino que de su todo, su alma, su esencia, los silencios que se producen con él----

he aquí yo, esperando respuestas
esperando que llegues
miras tú aquellas gotas en el parabrisas
mas sabes que mis lágrimas no son aquellos
pues tu no necesitas manos para quitarlas
tu mirada cuánto odio logra revertir
que desearía me salvaras de unos cuantos...