Si pudiera ser otro organismo vivo yo sería una flor, sola en la intemperie, tan solitaria como abierta, tan vulnerable como segura. Ella misma, floreciendo, sin temor a ser herida por otro ser, viviendo, fluyendo, dejando su polen al que lo desee, no pidiendo nada a cambio.
Vulnerable como llegó al mundo, vulnerable como rompió el cascarón, vulnerable como rompió el mundo, vulnerable como dejó el cascarón, vulnerable como siempre. Sin reprimir su deseo de amor, dejándolo fluir como cualquier otra cosa, just be.
martes, 1 de abril de 2014
A la espera de un hombre solitario, que comprenda tus heridas, que sane cada brote, que te cuente de la esperanza, de las aventuras próximas, tan solo un poco de ti bastaría para llenar mi mal de amor, mi mal de miseria, mi mal de vivir, mi mal de existir.
Corriendo hacia ti me doy cuenta que cada vez te alejas más, estás a 50 cm de mi cuerpo pero a miles de kilómetros de mi alma, ¿por qué no te puedo alcanzar?, es mi destino tormentoso tan terco que cada paso que doy retrocedo hacia mi misma. Hacia la miseria de existir, hacia el diluvio de mi silencio, hacia el nerviosismo por verte una vez más sonreír, que cada palabra tuya hacia mí retumbe cien mil veces hasta sanar cada herida provocada por mi dura existencia.
Corriendo hacia ti me doy cuenta que cada vez te alejas más, estás a 50 cm de mi cuerpo pero a miles de kilómetros de mi alma, ¿por qué no te puedo alcanzar?, es mi destino tormentoso tan terco que cada paso que doy retrocedo hacia mi misma. Hacia la miseria de existir, hacia el diluvio de mi silencio, hacia el nerviosismo por verte una vez más sonreír, que cada palabra tuya hacia mí retumbe cien mil veces hasta sanar cada herida provocada por mi dura existencia.
Yo rompí el cascarón en cuanto el orificio interno me alentó, me di cuenta que había gente tapando sus bocas, con trajes especiales, mientras que la mujer con las piernas abiertas tan solo lloraba al verme, sentía que debía acompañar su llanto, felicidad y sufrimiento, para que se diera cuenta que no estaba sola, nunca lo estuvo. Yo la esperé desde que llegó su primera hemorragia que para impresión mía no la mató. Ahora que sus fuerzas son menores, que no podría resistir otra hemorragia, le cuento esta historia para demostrarle que la valentía que sostuvo no fue en vano
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