viernes, 16 de diciembre de 2022

las piedras

A veces, o quizás ya generalmente llego a una misma conclusión, la misma conclusión a la que llegan las generalizadas almas tristes, que han visto lo más temible del ser humano al punto de normalizarlo, desde las que se desarmaron para oportunamente volver a encontrarse, hasta las que al final del viaje dejaron de forzar la armadura que revestía su tan frágil alma y transitaron un largo camino para volver a encontrarse; esto somos los sobrevivientes, así suelen llamarse(los), los que pisan piedras o bien, recorren tiernas praderas convencidos, a ratos, de que son las piedras más hostiles y dolorosas, dado que se acostumbraron a sentirlas, no pueden asimilar que el camino puede ser más placentero y tranquilo de lo que solían recorrer. Y desde esas piedras imaginarias proviene la conclusión, qué sentido tiene ver los pastos tenues, esos que ni picor provocan, si luego volverán las piedras a lastimar mis pies, es el miedo constante a volver a pasarlo mal, es pensar en un constante absurdo y acostumbrar a tu mente a que el dolor es lo que toca, y a su vez, lo que nos mantiene atados a la vida, pues solo los vivos sufrimos.

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